El diputado nacional Juan José
Alvarez (Justicialista Nacional), quien fuera
titular de Seguridad en la Provincia, en la Nación y en la
Capital Federal, indicó que "Buenos Aires está conurbanizada,
desde el punto de vista del delito".
"Ha habido cambios de la A a la Z, sin estaciones intermedias. Ha
habido más explicaciones que soluciones. Que la policía
bonaerense no tenga conducción es una mala idea. Y, además de
mala, es casi única; conozco otros países y en ninguno es así",
reflexionó.
Alvarez, que fue reelecto en su cargo legislativo y jurará esta
semana, sostuvo, además, que carece de una visión optimista del
problema, aunque admite que "no es una situación
irrecuperable".
"Los resultados en seguridad están a la vista y son malos; si
alguna deuda grave le ha dejado Felipe Solá a la Provincia es la
inseguridad", destacó.
"Buenos Aires es insegura. Pero no está en límites
irrecuperables. Se ha perdido mucho, pero no es una batalla
perdida aún", afirmó.
En relación a las gestiones que realiza en la Cámara de Diputados
con otros bloques, dijo que "la oposición a Kirchner fue dividida
porque falta un proyecto unificador.
"El oficialismo tiene el encanto de la cercanía del poder y eso
unifica. El no formar parte de las estructuras del poder es una
barrera; y la tentación es acortar el camino creando alianzas
electorales y esto no ha funcionado.
"Por eso, nuestra idea en la Cámara es unificar conceptos para
hacer un país, una provincia y una ciudad mejores y no en contra
de otro", destacó.
Juanjo Alvarez
miércoles, 22 de mayo de 2013
"Vamos a controlar sin ponerle palos en la rueda"
Buenos Aires, 4 de diciembre
(Télam). El diputado nacional
Juan José Alvarez ratificó hoy que “está muy
avanzado” el armado del interbloque opositor en la Cámara
baja y adelantó que ese espacio buscará ejercer “el rol
indelegable de controlador” del oficialismo, pero sin “ponerle el
palo en la rueda sin razón“.
Juan José Alvarez, justicialista disidente, opinó que “sería un grave error” que el objetivo central del interbloque sea apoderarse de la vicepresidencia segunda de la Cámara y criticó al oficialismo por “cambiar de criterio” respecto a qué fuerza le corresponde ese estratégico puesto.
Aunque no se definió el nombre del interbloque, Juan José Alvarez dijo que hay consenso para que esté incluida la palabra “Federal“ en la denominación del grupo que estará integrado por PRO, el Movimiento Popular Neuquino (MPN), el Frejuli de Rodríguez Saá y el peronismo disidente que él integra y que fue bautizado como Unión Celeste y Blanca.
En una conversación con Télam en su oficina de la calle Quintana, Alvarez explicó hoy que el objetivo del interbloque será “aumentar la productividad legislativa” de la oposición y “generar un espacio con altavoz que permita plantear ideas y diferencias con el oficialismo“. La idea pasa también por incluir bloques unipersonales y no está totalmente descartada la posibilidad de sumar al lavagnismo. “Es probable que seamos cerca de 30 legisladores“, pronosticó.
Con todo, opinó que obtener la vicepresidencia segunda de la Cámara “sería una consecuencia y no un objetivo central” ya que “la prioridad es hacer un bloque consistente y no salir a amontonarse porque eso tiene poca vida“.
Aceptó con ironía que se imagina “algo aburrido” el rol opositor en el Congreso ante la abrumadora mayoría oficialista, pero consideró que “el sistema es así y no funciona para que todos ganen“. “Vamos a tener el indelegable papel de controladores“, añadió, y dijo descreer que “como opositor uno tenga que estar permanentemente insultando al oficialismo, y diciendo que todo lo que hace es un desastre“.
“Tampoco es cierto -aseveró- que quienes somos opositores -un rol que no es fácil, porque somos pocos y con una división importante- somos unos seres salidos de cuevas que lo único que queremos es ponerle palo en la rueda al Ejecutivo“.
Aclaró que el interbloque no deberá tener “una mirada electoralista” aunque reconoció que su compañero de bancada Francisco De Narváez piensa en volver a ser candidato en 2009. “Pero pensar en 2011 es inviable en este momento“, aclaró no obstante.
El ex secretario de Seguridad porteño y ex intendente de Hurlingham se mostró además partidario de “la reorganización del peronismo“ y rescató la decisión del presidente Néstor Kirchner de anunciar que se dedicará a reestructurar el movimiento cuando deje el poder.
También abogó porque a Cristina Kirchner “le vaya bien” porque “desearle lo contrario perjudica a todos“ y consideró que “hay que ayudar y darle crédito al gobierno nacional“ así como también a las nuevas administraciones de la Ciudad y de la provincia, con Mauricio Macri y Daniel Scioli a la cabeza. (Télam)
Juan José Alvarez, justicialista disidente, opinó que “sería un grave error” que el objetivo central del interbloque sea apoderarse de la vicepresidencia segunda de la Cámara y criticó al oficialismo por “cambiar de criterio” respecto a qué fuerza le corresponde ese estratégico puesto.
Aunque no se definió el nombre del interbloque, Juan José Alvarez dijo que hay consenso para que esté incluida la palabra “Federal“ en la denominación del grupo que estará integrado por PRO, el Movimiento Popular Neuquino (MPN), el Frejuli de Rodríguez Saá y el peronismo disidente que él integra y que fue bautizado como Unión Celeste y Blanca.
En una conversación con Télam en su oficina de la calle Quintana, Alvarez explicó hoy que el objetivo del interbloque será “aumentar la productividad legislativa” de la oposición y “generar un espacio con altavoz que permita plantear ideas y diferencias con el oficialismo“. La idea pasa también por incluir bloques unipersonales y no está totalmente descartada la posibilidad de sumar al lavagnismo. “Es probable que seamos cerca de 30 legisladores“, pronosticó.
Con todo, opinó que obtener la vicepresidencia segunda de la Cámara “sería una consecuencia y no un objetivo central” ya que “la prioridad es hacer un bloque consistente y no salir a amontonarse porque eso tiene poca vida“.
Aceptó con ironía que se imagina “algo aburrido” el rol opositor en el Congreso ante la abrumadora mayoría oficialista, pero consideró que “el sistema es así y no funciona para que todos ganen“. “Vamos a tener el indelegable papel de controladores“, añadió, y dijo descreer que “como opositor uno tenga que estar permanentemente insultando al oficialismo, y diciendo que todo lo que hace es un desastre“.
“Tampoco es cierto -aseveró- que quienes somos opositores -un rol que no es fácil, porque somos pocos y con una división importante- somos unos seres salidos de cuevas que lo único que queremos es ponerle palo en la rueda al Ejecutivo“.
Aclaró que el interbloque no deberá tener “una mirada electoralista” aunque reconoció que su compañero de bancada Francisco De Narváez piensa en volver a ser candidato en 2009. “Pero pensar en 2011 es inviable en este momento“, aclaró no obstante.
El ex secretario de Seguridad porteño y ex intendente de Hurlingham se mostró además partidario de “la reorganización del peronismo“ y rescató la decisión del presidente Néstor Kirchner de anunciar que se dedicará a reestructurar el movimiento cuando deje el poder.
También abogó porque a Cristina Kirchner “le vaya bien” porque “desearle lo contrario perjudica a todos“ y consideró que “hay que ayudar y darle crédito al gobierno nacional“ así como también a las nuevas administraciones de la Ciudad y de la provincia, con Mauricio Macri y Daniel Scioli a la cabeza. (Télam)
Decretos: ni necesarios ni urgentes - Diario La Nación
Decretos: ni necesarios ni urgentes
Prestigiosos constitucionalistas analizaron los DNU que firmó
Kirchner en tres años de gobierno y concluyeron que casi el 90
por ciento no tenía justificación.
Néstor Kirchner detesta que lo acusen de autoritario. Dice que
ése es el discurso vacío de una oposición perdida. Pero es el
Presidente que desde el retorno de la democracia más Decretos de
Necesidad y Urgencia (DNU) dictó por año de mandato. Los DNU son
instrumentos normativos que permiten al Presidente legislar de
manera excepcional sin dar intervención al Congreso. O sea, sin
debate ni deliberación pública.
Un trabajo de investigación en el que participó un grupo de
prestigiosos constitucionalistas convocados especialmente por LA
NACION para analizar los 176 DNU que firmó Kirchner en los
primeros tres años de gestión demuestra que los usó para casi
todo. Tanto para asuntos trascendentes para el país -como
reestatizar la empresa Aguas Argentinas, modificar en forma
reiterada el presupuesto nacional, autorizar al ministro del
Interior a otorgar subsidios sin control, destinar millones de
pesos extra para hacer obras viales en su Santa Cruz natal y
otras obras públicas en varias provincias, crear la Policía de
Seguridad Aeroportuaria, utilizar las reservas del Banco Central
para cancelar la deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI)
o extender por 10 años todas las licencias de radio y televisión-
como para cuestiones quizás de menor importancia, como cambiar el
nombre del Ministerio de Salud, modificar la fecha de un feriado
nacional o sacar de su órbita y pasar a la Jefatura de Gabinete
de Ministros a la Secretaría de Turismo.
También, claro, los usó para tomar medidas bien populares a las
que difícilmente algún legislador -oficialista u opositor- se
habría resistido, como aumentar las jubilaciones, actualizar el
monto del salario mínimo vital y móvil y fijar una suma máxima
para los sueldos de los funcionarios políticos.
En 2003, Kirchner firmó 48 DNU; en 2004, 63; en 2005, 46 y, en
los primeros cuatro meses del actual, 19. La gran mayoría se
originó y reguló cuestiones de los ministerios de Economía,
Trabajo y Planificación Federal. En cambio, contrariamente a lo
que indicaría el sentido común cuando uno piensa en "necesidad y
urgencia" y recuerda la grave crisis institucional que atravesó
la Argentina en 2001, hubo cuatro DNU de las carteras de
Desarrollo Social y Justicia, cinco de Educación y Salud y sólo
algunos más de Interior y Defensa.
Los constitucionalistas consultados por LA NACION concluyeron que
en menos del 15 por ciento de los casos la firma de los decretos
de Kirchner estuvo justificada y cumplió con los requisitos que
establece la Constitución Nacional. El resto -señalaron- debería
haber sido un asunto debatido y resuelto por el Congreso.
Hace un mes, la senadora Cristina Fernández de Kirchner hizo una
extensa y encendida defensa de los DNU. Fue cuando el oficialismo
impuso su mayoría en el Congreso para aprobar un proyecto de ley
de su autoría que reglamenta el control parlamentario de estos
instrumentos excepcionales. Todo el arco opositor cuestionó el
texto legal, y algunos legisladores lo calificaron como un grave
retroceso para la República porque no fija ningún plazo para que
las cámaras ratifiquen o rechacen los decretos presidenciales
que, mientras tanto, serán válidos.
La reforma constitucional de 1994 estableció en el artículo 99
inciso 3 que "el Poder Ejecutivo no podrá en ningún caso bajo
pena de nulidad absoluta e insanable emitir disposiciones de
carácter legislativo. Solamente cuando circunstancias
excepcionales hicieran imposible seguir los trámites ordinarios
para la sanción de leyes, y no se trate de normas que regulen la
materia penal, tributaria, electoral o el régimen de los partidos
políticos, podrá dictar decretos por razones de necesidad y
urgencia". Luego, la Carta Magna dispone que el jefe de gabinete
personalmente y dentro de los 10 días someterá la medida a
consideración de la Comisión Bicameral Permanente que, tras la
sanción del controvertido proyecto de Cristina Fernández, por fin
se constituirá luego de 12 años de demora.
LA NACION obtuvo todos los DNU que Kirchner dictó desde el 25 de
mayo de 2003 hasta el 18 de abril del actual gracias a la
respuesta que la Secretaría Legal y Técnica de la Presidencia dio
a un pedido de acceso a la información pública que presentó la
organización no gubernamental CIPPEC con el fin de transparentar
el uso de esta herramienta del Poder Ejecutivo Nacional.
Luego, convocó a nueve profesores de Derecho Constitucional de
distintas casas de estudio y diferente ideología y seis de ellos
aceptaron realizar el estudio: el actual secretario general de la
Asociación Argentina de Derecho Constitucional y profesor titular
de la Facultad de Derecho de la Universidad Católica de Cuyo,
Víctor Bazán; el profesor titular y Doctor en Derecho de la
Universidad de Buenos Aires (UBA) Walter Carnota; la profesora
titular de la UBA Susana Cayuso; el profesor de la UBA y de la
Universidad Torcuato Di Tella Roberto Gargarella; la profesora de
la UBA y las universidades de San Andrés y Austral Angélica
Gelli, y el profesor titular de la UBA Daniel Sabsay.
Los decretos fueron distribuidos entre los juristas por fecha,
según el orden alfabético de sus apellidos. Bazán analizó los
primeros 30 DNU dictados por Kirchner, Carnota los siguientes y
así sucesivamente. La consigna que LA NACION les dio a todos fue
que revisaran los decretos que les habían sido asignados y
señalaran si se cumplían los requisitos de necesidad y urgencia
que habilitaban a Kirchner para el dictado de esa norma de
excepción.
Hubo entre los constitucionalistas criterios más amplios y más
restrictivos a la hora de validar o tildar de inconstitucional a
los DNU analizados: Gargarella, Gelli y Sabsay, por ejemplo, no
encontraron en sus corpus ningún decreto válido; Cayuso sólo
señaló uno como aceptable dentro de las facultades
presidenciales, Bazán admitió cinco y marcó otros tres como
dudosos y Carnota, en cambio, justificó en total 16, casi todos
vinculados con cuestiones de seguridad social o laborales.
Gargarella señaló que la pregunta original acerca de "cuál de los
siguientes DNU se encuentra justificado" presupone una
posibilidad que rechaza, y es que en las circunstancias actuales
puede ampararse jurídicamente el dictado de algún DNU. Para él,
"no existen buenas razones políticas ni constitucionales para
apoyar esa posibilidad, y en cambio muchas para objetarla".
La primera razón que menciona tiene que ver con la letra
explícita de la Constitución de 1994, que fulmina los DNU salvo
"cuando circunstancias excepcionales hicieran imposible seguir
los trámites ordinarios" de sanción de una ley, circunstancia en
la que obviamente no nos encontramos. La segunda razón se
relaciona con la justificación pública de aquella Constitución,
que tuvo que ver sobre todo con el compromiso de limitar la
discrecionalidad del Ejecutivo.
"Si lo que valoramos de la democracia es su componente
republicano -orientado a enfrentar todo tipo de dominación
política-, tenemos razones adicionales para rechazar la
posibilidad de un Ejecutivo fuerte, que acarrea el conocido
riesgo de un gobierno con piel de cordero que actúa, cuando
quiere, autoritariamente. Y si lo que valoramos de la democracia,
en cambio, es su conexión con la deliberación colectiva, entonces
también debemos oponernos a los DNU, porque su dictado socava
nuestro principal ideal político: escuchar y aprender de las
voces opuestas".
Finalmente, opina Gargarella, "si lo que nos interesa es
preservar el pluralismo, y así al Parlamento como órgano en donde
se encuentran representantes de ideologías distintas, intereses
opuestos y regiones diferentes, entonces debemos resistir la
práctica de los DNU, que bastardea dicha posibilidad. Y la
crítica a este argumento no puede ser que ´el Parlamento no
funciona , porque si el Parlamento ´no funciona ello se debe,
primordialmente, a prácticas como las de los DNU".
En definitiva, el constitucionalista concluye que, si no nos
enfrentamos a gravísimas catástrofes naturales o tragedias como
la del 11 de septiembre (y sólo por el brevísimo tiempo que
necesite el Parlamento para reaccionar), los DNU deben ser
rechazados necesariamente.
Cayuso, algo menos drástica, precisó entre sus conclusiones que,
si bien el análisis de la concurrencia de los requisitos
establecidos en el artículo 99 inciso 3 de la Constitución es
suficiente para verificar que "el Poder Ejecutivo no se siente
limitado por la norma constitucional y la necesidad de reconocer
que los DNU deben ser excepcionales porque se altera el juego
democrático", a los efectos de su validez es determinante
comprobar si el Congreso los ha ratificado. Si ello fuera así -y
lo es en algunos casos-, formalmente se habría cumplido con el
artículo 99 inciso 3, sin perjuicio de que pueda discutirse la
constitucionalidad del contenido de la norma por afectación a
otras reglas y principios constitucionales.
¿Qué resolvieron los decretos considerados válidos? Por ejemplo,
prohibir el corte por falta de pago del servicio telefónico
básico en la zona declarada de desastre luego de las inundaciones
de Santa Fe de abril de 2003, o habilitar una contratación
directa del Ministerio de Educación con la Casa de Moneda para
imprimir los cuadernillos de la Evaluación de la Calidad
Educativa de 2003 para evitar que terminara el ciclo lectivo
antes de que estuviera listo el material.
En cambio, fueron cuestionados en forma casi unánime las más de
20 modificaciones presupuestarias -aumentos y redistribución de
partidas- que permitieron a Kirchner decidir a su antojo a qué
ministerios y jurisdicciones premiar con fondos extra carentes de
control. Sólo en 2005, el Poder Ejecutivo aumentó el presupuesto
un 13,9% gracias a los DNU, indica un informe de CIPPEC. Y la ley
de superpoderes aprobada esta semana por el Congreso aumenta aún
más la discrecionalidad del Gobierno al habilitar al jefe de
Gabinete a tomar decisiones presupuestarias que hasta ahora le
estaban vedadas.
En su análisis, Carnota advierte acerca de una concentración de
funciones en el área de la estructura administrativa y de la
ejecución presupuestaria. Pero destaca que también hay muchos DNU
que se concatenan con políticas y derechos sociales. "No todos
los decretos acrecientan el poder presidencial; algunos apuntan a
implementar planes asistenciales o de bienestar. En 11 años, el
Congreso nunca aumentó las jubilaciones, pese tener expresas
facultades", dijo.
Kirchner dispuso por decreto prolongar la emergencia alimentaria,
la emergencia sanitaria y la ocupacional, que prohibía los
despidos y establecía una doble indemnización. También dictó
varios DNU para aumentar jubilaciones y pensiones, actualizar el
salario mínimo vital y móvil, dar aumentos generales al sector
privado, asignaciones especiales a fin de año para desempleados y
homologar acuerdos de convenios colectivos de trabajo de
distintos sectores de empleados del Estado.
En este punto, Sabsay es mucho más crítico que Carnota. Opina que
no hay razones para que el Congreso no discuta políticas públicas
esenciales, como las laborales o las sociales. "Pienso que esta
modalidad sólo busca que la gente le deba favores al Príncipe",
dispara. Precisa que en todos los casos analizados por él y en
una diversidad de materias, "la justificación del decretista es
una repetición ociosa de argumentos que, por reiterados, suenan
huecos, y son tomados de lo que literalmente dice el artículo 99
inciso 3 de la Constitución". De esta manera, opina, El
Presidente "penetra en materias que, en un Estado constitucional
de Derecho, como el nuestro, quedan siempre reservadas al
Congreso, como son jubilaciones, salarios, impuestos, subsidios,
régimen de personal, etcétera."
Conurbano: once años con la tasa de pobreza arriba del 30% - Diario Clarín
LA MACROECONOMIA LUCE ESPLENDIDA, PERO NO PARA TODOS
Conurbano: once años con la tasa de pobreza arriba del
30%
Eso significa padres, hijos y hogares que no conocen otra
condición de vida.
Por Alcadio Oña
Hace once años —desde octubre de 1995— que el índice de pobreza
no baja del 30% en los partidos del conurbano bonaerense. El
último dato oficial, lo sitúa en 37%.
Más grave que ese promedio es la situación en La Matanza,
Florencio Varela, Esteban Echeverría, Almirante Brown o cualquier
otra zona del segundo cordón, el GBA 2. En estos once años, allí
el índice estuvo casi siempre arriba del 40%.
Eso significa, lisa y llanamente, que ya existe un altísimo
número de hijos pobres de padres pobres: igual que en otros
lugares del país. O, si se prefiere, de hogares que no conocen
otra condición de vida que ésa.
Podrá alegarse, ciertamente, que hubo épocas peores: los índices
mayores al 60% que se habían registrado en octubre de 2002. O
poner toda la culpa en las políticas de los 90. Pero la realidad
canta, en números aproximados, que en el conurbano existen hoy
unas 3,2 millones de personas que viven por debajo de la línea de
pobreza, de las cuales cerca de 2 millones están en el GBA 2.
La línea de pobreza está determinada por "el conjunto de
necesidades alimentarias y no alimentarias consideradas
esenciales". Y la representa una canasta básica calculada en 859
pesos.
Esos 859 pesos fue el salario mínimo que pidió la CGT, en las
recientes negociaciones con los empresarios y el Gobierno: logró
760 ahora y 800 desde setiembre. Los fundamentos del planteo se
vinculaban al costo de esa canasta, por lo demás muy básica.
Según el especialista Ernesto Kritz (El Cronista, 28 de julio),
"la lógica del salario mínimo, como política activa de ingresos,
es establecer un piso en la estructura salarial para proteger a
las categorías más vulnerables de trabajadores". Suena a una
regla social difícil de contradecir —más no de contravenir—, por
mucho apego que se tenga por las formas del mercado.
El problema es que la política de ingresos activa que el Gobierno
ha aplicado, a través de los sucesivos aumentos del mínimo, aún
deja afuera, casi por completo, al enorme contingente de
asalariados en negro o sometidos a condiciones laborales
precarias: más de 4 millones de personas.
Allí es, precisamente, donde el rasgo dominante es la pobreza,
aun cuando se tenga empleo. El salario en negro no llega a cubrir
el 60% de la canasta básica y representa menos de la mitad del
sueldo en blanco promedio.
Semejante desestructuración al interior de la fuerza laboral ha
barrido con otra regla tradicional: que el trabajo en negro
funcione como un amortiguador temporario para quienes quedan
fuera del sistema formal.
Trabajo en negro significa, hoy, remuneraciones muy bajas e
inestables, ausencia de derechos laborales esenciales,
condiciones de vida precarias y, encima, riesgo permanente a
quedar sin empleo. Hay quienes calculan que en este segmento la
desocupación pasa el 20%.
Donde, si se quiere, se ha notado un cambio de tendencia es en
sectores de clase media baja. Allí, en algunas capas de ingresos
la pobreza, todavía muy alta, bajó a la mitad —entre 2003 y 2005—
y en otras, prácticamente desapareció. Pero en los estratos
inferiores de la pirámide la situación incluso empeoró:
consecuentemente, siguen hundidos en la pobreza tanto o más que
antes.
Así, la primera conclusión que salta a la vista es que estos 50
meses de crecimiento económico fuerte e ininterrumpido no han
derramado frutos equitativamente. Otra, que para los sectores más
desprotegidos la potencia de la recuperación no es ni parecido al
impacto que les ocasionó la crisis. Y una tercera, pariente de
las otras dos, es que, aún con sus cualidades, el actual modelo
no alcanza para satisfacer las necesidades básicas de enormes
capas de la población.
Suena evidente, entonces, la necesidad de instrumentar políticas
específicas —entre ellas, la capacitación— de modo de incluir a
millones de personas hoy en los márgenes del sistema. Y aun si se
mirara esta película desde la platea, es bien sabido que la
pobreza estructural y la exclusión suelen manifestarse de las
maneras más indeseadas. La conclusión es que los grandes números
de la macroeconomía lucen espléndidos, pero no para todos.
Sesión Inaugural de la Corte Penal Internacional
Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales
Apertura seminario sobre seguridad y derechos humanos
Siendo Ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos de la
Nación, el Dr. Juan José
Alvarez inauguró el Primer Seminario sobre Seguridad
y Derechos Humanos, organizado por dicho Ministerio, la Embajada
de Holanda y la Fundación Aha Frank.
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